Hay una pregunta que recibimos seguido de personas que están considerando alquilar el OHANA por primera vez: «¿de verdad se puede dormir en el yate?». La respuesta es sí — y para quienes lo han hecho, suele convertirse en la parte favorita de todo el viaje.
En este artículo te contamos cómo funciona realmente una noche (o varias) a bordo, qué comodidades tienes disponibles, y por qué esta puede ser la forma más distinta de conocer el Golfo de Nicoya y el Pacífico Central.
¿Qué significa «noche a bordo»?
A diferencia de un paseo de día, donde el yate navega, hace paradas y regresa al puerto al final de la jornada, una escapada con noches a bordo te permite usar el OHANA como tu alojamiento mientras exploras distintas zonas de la costa a tu propio ritmo.
El plan típico funciona así: durante el día navegas, haces paradas para nadar, hacer snorkel o pescar, y al caer la tarde el yate ancla en una bahía protegida para pasar la noche. Al día siguiente, despiertas en un lugar completamente distinto al de la noche anterior — sin haber movido una sola maleta.
¿Qué comodidades tienes a bordo durante la noche?
El OHANA está preparado para que pasar la noche en el mar se sienta cómodo, no improvisado:
- 3 camarotes privados: espacios para descansar con privacidad, ideales para parejas, familias o grupos de amigos que comparten la experiencia.
- 2 baños completos: sin compartir instalaciones reducidas ni tener que esperar turno.
- Cocina totalmente equipada: para preparar la cena, el desayuno o simplemente guardar bebidas frías toda la noche.
- Sala de estar con televisión: para una noche tranquila bajo cubierta si el grupo lo prefiere, antes o después de cenar en la cubierta al aire libre.
Para grupos de hasta 8 personas, esto significa que todos tienen un espacio cómodo donde descansar — no se trata de «acampar» en el yate, sino de vivir una experiencia de hospedaje completa, simplemente flotando.
¿Cómo es realmente una noche anclado en el Golfo de Nicoya?
Imagina esto: el sol empieza a bajar, el yate ya está anclado en una bahía rodeada de colinas verdes, sin otras embarcaciones cerca. La tripulación prepara la cena mientras el grupo se relaja en la cubierta con una copa en mano, viendo cómo el cielo cambia de color sobre el agua.
Por la noche, el silencio del mar se mezcla con los sonidos de la selva costera — monos congo, aves nocturnas, el chapoteo ocasional de algún pez. No hay luces de ciudad, no hay tráfico, no hay notificaciones que compitan por tu atención.
A la mañana siguiente, el café se sirve en cubierta mientras el grupo decide hacia dónde navegar ese día: ¿otra playa escondida?, ¿una sesión de pesca antes del almuerzo?, ¿simplemente quedarse ahí un rato más?
Esa flexibilidad — la posibilidad de cambiar de plan sobre la marcha porque tú eres quien decide — es lo que hace que una escapada con noches a bordo se sienta completamente distinta a cualquier hotel, sin importar cuántas estrellas tenga.
¿Para quién es esta experiencia?
- Parejas que buscan una escapada romántica fuera de lo común, sin las distracciones de un resort tradicional.
- Grupos de amigos que quieren combinar varios días de aventura — pesca, snorkel, playas — sin la logística de moverse de hotel en hotel.
- Familias que buscan una experiencia inmersiva en la naturaleza, con la comodidad de tener todo lo necesario a bordo.
- Viajeros internacionales que quieren ver una cara de Costa Rica que la mayoría de turistas nunca alcanza a conocer.
¿Cuánto tiempo se recomienda?
La duración es completamente flexible y se ajusta a lo que el grupo busque, pero como referencia:
- 2 noches: ideal para parejas o grupos pequeños que quieren una «muestra» de la experiencia sin comprometer toda su semana de viaje.
- 3 a 5 noches: permite explorar varias zonas del Golfo de Nicoya y el Pacífico Central con calma, alternando días de navegación, pesca, snorkel y descanso.
En ambos casos, la tripulación se encarga de la navegación, la seguridad y gran parte de la logística — tu grupo solo tiene que decidir qué quiere hacer cada día.
Cómo reservar tu escapada con noches a bordo
Las fechas para escapadas de varios días suelen reservarse con mayor anticipación, especialmente en temporada seca (diciembre–abril), cuando las condiciones del mar son más estables. Te recomendamos contactarnos con al menos 3 a 4 semanas de anticipación para asegurar tu fecha y coordinar el itinerario.
¿Te imaginas despertando en una bahía distinta cada mañana? Cuéntanos cuántas noches tienes en mente, el tamaño de tu grupo y qué actividades te interesan más — armamos contigo el itinerario ideal.

